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Aplicación terapéutica de las corrientes interferenciales. Artículo monográfico

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28 agosto 2021

AUTORES

  1. Nuria Blasco Pérez. Fisioterapeuta en el Centro de Salud de Barbastro. Servicio Aragonés de Salud.
  2. Vanesa Náger Obón. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de Salud.
  3. Ester Lacuey Barrachina. Fisioterapeuta en el Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio Aragonés de Salud.
  4. Maria Isabel Buil Mur. Fisioterapeuta en el Hospital de Fraga. Servicio Aragonés de Salud.
  5. Andrea Cuello Ferrando. Fisioterapeuta en el Hospital de Barbastro. Servicio Aragonés de Salud.
  6. Maria Pilar Cuartero Usan. Fisioterapeuta en el Hospital La Defensa. Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

Las corrientes interferenciales (CIF) o de Nemec, se obtienen de la superposición de dos corrientes de media frecuencia, de lo que resulta una tercera con características ventajosas para el paciente. Sus efectos analgésicos y descontracturantes la hacen idónea para tratar patologías como mialgias, neuralgias y afectaciones del riego sanguíneo, siguiendo la técnica bipolar o tetrapolar, en función del objetivo.

 

PALABRAS CLAVE

Tratamiento, electrodos, dosificación.

 

ABSTRACT

Interferential currents (CIF) or Nemec currents are obtained from the superposition of two medium frequency currents, resulting in a third with advantageous characteristics for the patient. Its analgesic and decontracting effects make it ideal for treating pathologies such as myalgia, neuralgia and blood supply disorders, following the bipolar or tetrapolar technique, depending on the objective.

 

KEY WORDS

Treatment, electrodes, dosage.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Bases de las corrientes interferenciales

Las corrientes de media frecuencia, a las que pertenecen las corrientes interferenciales (CIF), son corrientes alternas con frecuencias comprendidas entre 1.000 y 100.000 Hz.

Se entiende por corriente interferencial, o de Nemec, al fenómeno que se produce al aplicar dos o más oscilaciones simultáneas en un mismo punto, o serie de puntos, de un mismo medio. Al superponer dos señales alternas de media frecuencia, una de frecuencia fija (portadora de 4.000 Hz) y otra de frecuencia variable (moduladora de 4.000 hasta 4.250 Hz), se obtiene una tercera corriente llamada interferencia1.

Donde se cortan las corrientes aparece la nueva corriente alterna, cuya frecuencia es igual a la media de las dos originales y cuya amplitud varía a una frecuencia igual a la diferencia de las frecuencias de ambas corrientes, lo que se conoce como amplitud modulada de frecuencia (AMF). Esta AMF, en la práctica, equivale a la frecuencia de tratamiento2.

La modulación de la amplitud de la corriente no sólo se caracteriza por la AMF, sino también por la profundidad de modulación2, entendiéndose como la profundidad a la que ocurre la interferencia, no lo que la corriente penetra en el cuerpo. Se expresa en forma de porcentaje y puede variar entre 0 y 100%. Es necesaria una profundidad de modulación del 100% para una interrupción efectiva de la corriente1.

Por otro lado, el espectro de frecuencia es el que define el rango en que se transformará la AMF durante la sesión3. Es una gama de frecuencias de tratamiento en la que las frecuencias se modifican automáticamente y de forma rítmica al superponerlas sobre la frecuencia base elegida (AMF). Se utiliza para evitar la acomodación1.

 

En cuanto al espectro hay que tener en cuenta que3:

  • Un espectro amplio superpuesto a una AMF baja provoca sensaciones marcadas, hasta contracciones en procesos subagudos y crónicos, por lo que es mejor evitarlo.
  • Si el espectro es estrecho y se superpone a una AMF alta se produce un cambio inapreciable, lo que facilita la acomodación.
  • Si un espectro en barridos de 0 a 10 Hz supera el umbral motor provoca contracciones y relajaciones rítmicas, lo que puede ser útil en contracturas crónicas.
  • Un espectro en barridos de 1 a 50 Hz produce un bombeo activo de la musculatura estriada.
  • Si el espectro es de 0 a 100 Hz y se supera el umbral motor aparecen contracciones sostenidas que regulan el tono, además de tener un efecto antiedema.
  • con un espectro en barridos de 80 a 100 Hz no debe superarse el umbral motor para no provocar fatiga. Es óptimo para la potenciación de la fibra rápida.
  • Un espectro en barridos de más de 100 Hz es específico para lograr analgesia en pacientes con dolor agudo.

 

Efectos fisiológicos:

A las CIF se les atribuyen los siguientes efectos fisiológicos1,4:

  • disminución del dolor por estimulación de fibras mielínicas de grueso diámetro mediante una intensidad relativamente baja y una frecuencia relativamente alta.
  • normalización del balance neurovegetativo con relajación y aumento de la circulación sanguínea local.
  • estimulación muscular.
  • efecto no deseado: acomodación, lo que supone disminución de la eficacia del tratamiento

 

Las aplicaciones clínicas de las CIF están relacionadas con sus efectos fisiológicos, de forma que la población que se puede beneficiar del tratamiento es de pacientes con patologías y necesidades como las siguientes1,4:

  • pacientes con dolor: mialgias 5, neuralgias, capsulitis, distrofia simpático refleja, síndrome de dolor miofascial6.
  • pacientes con necesidad de fortalecimiento muscular.
  • pacientes con contractura muscular.
  • pacientes con disminución del flujo sanguíneo local.
  • pacientes con edema.

 

Electrodos:

Existen diferentes tipos de electrodos en el mercado con los que se pueden aplicar las CIF. Se pueden clasificar en dos grupos1,7:

  • electrodos para zonas amplias:
    • Planos: adhesivos o de caucho, estos últimos requieren la presencia de una esponja húmeda que envolverá el electrodo para su aplicación.
    • Ventosas o electrodos de vacío o succión: también necesitan de esponjas humedecidas para su aplicación.
    • Almohadilla de 4 polos: son cuatro electrodos colocados en una almohadilla
    • Guantes o manoplas: se colocan en la mano del fisioterapeuta y se desplaza por la superficie corporal.
  • electrodos para zonas muy localizadas. Generalmente se utilizan para tratar tendinitis, esguinces, estimular puntos gatillo, pequeños desgarros tisulares, contracturas de pequeños músculos… Son:
    • Placa cuadrada de goma de unos 8 cm de lado, con un electrodo en cada esquina.
    • Una única ventosa con un sistema de cuatro electrodos acoplados con sus correspondientes esponjas.
    • Lápiz: se utiliza para buscar puntos concretos de analgesia o puntos motores (musculares y nerviosos).

 

Los electrodos se pueden colocar siguiendo diferentes estrategias1,2,3:

  • Técnica bipolar: utiliza dos electrodos. La interferencia se produce en el interior del aparato, por lo que la corriente resultante que sale de los polos ya está modulada. La profundidad de la modulación siempre está en la línea que une los dos electrodos y es del 100%.
  • Técnica tetrapolar: utiliza cuatro electrodos. En este caso el aparato emite dos corrientes alternas no moduladas mediante circuitos separados. Cuando se superponen en los tejidos se produce la interferencia siempre que los electrodos se colocan cruzados.
  • Tetrapolar con vector de rastreo automático: la zona de interferencia se desplaza por el campo de tratamiento, lo que garantiza que la zona objetivo será afectada de lleno al menos cada cierto tiempo.

 

Métodos de tratamiento2:

  1. Aplicación en los puntos dolorosos y en los puntos de provocación: técnica bipolar, con un electrodo fijo y grande en la zona a tratar, y otro electrodo pequeño (lápiz) que se mueve hasta localizar el punto doloroso.
  2. Aplicación en los nervios: técnica bipolar a lo largo del nervio. Para nervios pequeños es preferible utilizar electrodos de lápiz.
  3. Aplicación paravertebral: los electrodos se colocan sobre la columna o cerca de ella. Se utiliza para dolor local, cervical, hipertonía de los músculos erectores del tronco y trastornos del equilibrio neurovegetativo.
  4. Aplicación muscular: se realiza con tres objetivos principales.
  • Tonificar: se utiliza una AMF menor de 50 Hz con una intensidad lo suficientemente alta, sin provocar tetanización.
  • Mejorar la circulación: AMF menor de 30 Hz, elevar la intensidad hasta que el músculo fibrile sin llegar a tetanizar.
  • Relajar la musculatura: AMF con frecuencia constante y electrodos a ambos lados del vientre muscular. Pasado un tiempo de contracción evidente llega la fatiga muscular, que produce relajación. Se vuelve a subir la intensidad y se repite el ciclo hasta lograr una relajación duradera.

5. Aplicación transregional: se utiliza la técnica tetrapolar en la zona afectada. Si el dolor es difuso puede ser más efectivo utilizar el rastreo del vector automático.

 

Parámetros de tratamiento:1,7

  1. elección de la AMF en función de la naturaleza de la patología:
    • AMF alta (75-150 Hz): en procesos agudos con dolor intenso.
    • AMF baja (25-75 Hz): en procesos subagudos o crónicos.
    • AMF entre 25-50 Hz: para fortalecimiento muscular.
  2. elección del espectro para evitar la acomodación:
    • espectro amplio (50 Hz) con una AMF baja: en afecciones subagudas o crónicas.
    • espectro estrecho (10 Hz) con una AMF alta: en procesos agudos.
  3. recorrido del espectro:
    • barrido de contorno triangular:
      • De 0-10 Hz: si se supera el umbral motor produce relajación de las contracturas mediante vibraciones (contracción-relajación).
      • De 0-100 Hz: tras superar el umbral motor mejora el tono muscular y tiene un efecto semejante a la “compresión de una esponja” sobre los líquidos del músculo.
      • De 80-100 Hz: tras superar el umbral motor provocará una contracción mantenida, sin relajación. Es un efecto no deseado, así que hay que permanecer en el umbral sensitivo sin superar el motor.
    • barrido de contorno cuadrangular o trapezoidal: también permite el efecto “esponja”.
      • Contorno cuadrangular: por ejemplo barrido de 2-60 Hz con 10’’ de frecuencia mantenida a 2 Hz pasando bruscamente a 10’’ de 60 Hz. Supone una vibración de 10’’ de relajación y 10’’ de vibración, lo que consigue no fatigar al músculo.
      • Contorno trapezoidal: con los mismos parámetros se consigue el mismo efecto pero con cambios más atenuados.

 

Dosificación7:

La dosificación hay que ajustarla a cada paciente en función de tres factores diferentes:

  • La respuesta sensitiva: el paciente no debe manifestar molestia por la corriente, de forma que el límite estará en la percepción subjetiva de éste.
  • La respuesta motora: deben evitarse las contracciones mantenidas que llevan a la fatiga. Si se pretende superar el umbral motor se hará con trenes o vibraciones musculares.
  • El aporte energético: medido en mA. Es complejo saber qué cantidad de la energía aportada se transforma en calor o en alteración de la actividad biológica. En ocasiones se pueden encontrar quemaduras cuando la intensidad de la corriente ha sido alta y se han utilizado electrodos pequeños, aunque el paciente no haya manifestado molestias. Estas quemaduras no son galvánicas ni electrolíticas.

 

Duración de la sesión:

Responde fundamentalmente a la necesidad de los pacientes y a la posibilidad de incluir las CIF dentro de un tratamiento más complejo. Puede abarcar desde alrededor de 15 hasta 30-45 minutos para autores que tratan exclusivamente con CIF3.

 

Contraindicaciones1,2,4:

Hay que tener en cuenta que en los siguientes casos está contraindicado el uso de CIF:

  • Presencia de marcapasos.
  • Tumores.
  • Embarazo.
  • Trombosis venosa profunda o tromboflebitis.
  • Pacientes sometidos a terapias anticoagulantes (sólo está contraindicada la aplicación de electrodos de vacío).
  • Pacientes cuya piel puede ser fácilmente dañada o magullada.
  • Roturas tisulares recientes si se aplica con efecto de fortalecimiento.
  • Procesos infecciosos.
  • No debe invadir el corazón con el campo eléctrico.
  • No debe invadir el sistema nervioso central o los centros neurovegetativos importantes.

 

Ventajas de las CIF frente a otros tipos de corrientes1:

  • La impedancia de la piel disminuye al aumentar la frecuencia consiguiendo mayor penetración en el cuerpo y mayor efecto a igual intensidad.
  • El umbral sensitivo aumenta con la frecuencia, por lo tanto hay menor sensación de cosquilleo y se toleran intensidades más altas.
  • Al ser corrientes alternas carecen de efectos polares por lo que disminuye enormemente el riesgo de quemaduras y otras lesiones cutáneas.
  • Se pueden modular en frecuencias equivalentes a las empleadas en baja frecuencia y obtener así efectos similares pero con las ventajas anteriores.

 

CONCLUSIÓN

Los efectos analgésicos y relajantes de las CIF pueden aportar un valor añadido al tratamiento manual o de cualquier otro tipo que se realice, de forma que potencie su acción y colabore en gran medida a la completa recuperación del paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Ana Ma González Rebollo HURH. Libro de introducción a la electroterapia. 2014.

2. Albornoz Cabello Manuel JMM, Toledo Marhuenda José Vicente. Electroterapia Práctica. Vol. 53, Elsevier. 2016. 1689–1699 p.

3. Dr. Jorge E. Martín Cordero. Agentes físicos terapéuticos [Internet]. Ciencias Médicas; 2008 [cited 2021 Mar 6]. Available from: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412009000100013

4. Dr. Tim Watson P, Klgo Juan Inostroza Silva D. Explicación de las corrientes interferenciales. Cent Invetigación para Educ Super [Internet]. 2017;1:15. Available from: http://www.uss.cl/wp-content/uploads/2018/03/Documento-de-trabajo-n°-28.pdf

5. Maya Martín J, Albornoz Cabello M, Domínguez Maldonado G. Estudio piloto del dolor lumbar tratado con corrientes interferenciales. Fisioterapia. 2011 Nov 1;33(6):243–7.

6. Ofluoğlu D, Bulak EA, Kablan N, Akyüz G. İnterferansiyel Akımların Kronik Miyofasyal Ağrı Sendromunda Kısa Dönem Etkinliği. Türkiye Fiz Tıp ve Rehabil Derg. 2013;59(1):209–13.

7. Rodríguez M. Electroterapia en Fisioterapia. 3a edición. Médica Panamericana. 2015.