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Alimentación complementaria en el lactante. Artículo monográfico.

28 noviembre 2021

AUTORES

  1. María Cervera Catalán, Máster Universitario en Educación en Salud Escolar por la Universidad Católica de Valencia, DUE en la Residencia Javalambre de Teruel.
  2. Eva Negredo Rojo. Máster en Análisis Clínicos por la Universidad de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.
  3. Míriam Bellés Aranda. Máster Universitario en Deterioro de la Integridad Cutánea, Úlceras y Heridas. Máster en Integración de Cuidados y Resolución de Problemas Clínicos en Enfermería. Enfermera en Centro Asistencial El Pinar de Teruel.
  4. Rocío Herrera Alegre. Máster en Integración en Cuidados y Resolución de Problemas Clínicos en Enfermería. Enfermera Especialista de Salud Mental en el CRP San Juan de Dios de Teruel.
  5. Laura Gamarra Marzo. Máster Universitario en Deterioro de la Integridad Cutánea, Úlceras y Heridas por la Universidad Católica de Valencia. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.
  6. M.ª José Tregón Loras. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el Hospital Obispo Polanco de Teruel.

 

RESUMEN

La alimentación complementaria del lactante es la forma en la que el bebé sufre un destete progresivo desde los 6 meses hasta que él mismo y la madre quieren. Para ello hay que tener presente las últimas recomendaciones en cuanto a nutrición del lactante, para que desarrolle una buena relación con la comida y aprenda a alimentarse de forma saludable desde el inicio de esta.

Asimismo, también hay que tener en consideración los riesgos de iniciarla de forma precoz o tardía.

Actualmente se suele iniciar la nutrición del lactante con la forma tradicional, por medio de triturados o purés, o por medio del baby-led weaning, más novedoso y del que debemos tener presente otras indicaciones.

 

PALABRAS CLAVE

Fenómenos fisiológicos nutricionales del lactante, lactante, destete, nutrición del lactante.

 

ABSTRACT

Complementary infant feeding is the way in which the baby undergoes a progressive weaning from the age of 6 months until he and his mother want to. For this, the latest recommendations on infant nutrition must be taken into account, so that the infant develops a good relationship with food and learns to eat in a healthy way from the beginning. Also, the risks of early or late initiation should be taken into consideration.

Currently, infant nutrition is usually started in the traditional way, by means of mashed or pureed foods, or by means of baby-led weaning, which is more innovative and for which we must bear in mind other indications.

 

KEY WORDS

Infant nutritional physiological phenomena, infant, weaning, infant nutrition.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Los fenómenos fisiológicos nutricionales del lactante o la alimentación complementaria (AC) se consideran un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de ésta1. La leche es el alimento principal del bebé hasta el año de vida.

Se recomienda ofrecer únicamente lactancia materna (LM) o de fórmula hasta aproximadamente los 6 meses de edad y, a partir de ahí, ir introduciendo paulatinamente el resto de alimentos, manteniendo la LM todo el tiempo que madre e hijo deseen.

Se realiza una búsqueda bibliográfica en bases de datos como scielo y pubmed y páginas oficiales como la de la Asociación Española de Pediatría para recopilar información sobre alimentación complementaria.

La leche materna será el alimento óptimo para el bebé desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida, ya que además de aportar todos los nutrientes necesarios e ir modificando su composición para ajustarse al crecimiento y las demandas de esta etapa, aportará beneficios que no encontraremos en las fórmulas y beneficiará además a la madre2.

El Comité de la ESPGHAN señala que las funciones gastrointestinales y renales están suficientemente maduras alrededor de los 4 meses, por lo que la AC se puede introducir a partir de la “17 semana (principio de 5º mes) y no más tarde de la 26 semana (principio del 7º mes)”, valorando en cada niño de forma individual sus capacidades nutricionales y las características de su desarrollo neurológico3.

Una introducción precoz o tardía puede conllevar diversos riesgos, entre los que se incluyen los siguientes:

Riesgos de la introducción precoz (antes del 4º mes) de la alimentación complementaria:

  • Posibilidad de atragantamiento.
  • Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.
  • Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
  • Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.
  • Mayor riesgo de obesidad.
  • Mayor riesgo de eccema atópico.
  • Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo1.
  • Mayor tasa de destete precoz.

Riesgos de la introducción tardía de la alimentación complementaria:

  • Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
  • Aumento de riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
  • Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
  • Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales1.

En cuanto a la introducción de los alimentos hay que tener en cuenta ciertas consideraciones y saber que el calendario de incorporación de los mismos es orientativo. No se debe ofrecer a lactantes ni niños azúcar, miel ni edulcorantes, así como evitar la sal en la preparación de comidas. Se recomienda cocer al vapor o hervir con poca agua las verduras y hortalizas para minimizar la pérdida de nutrientes de las mismas. El gluten se puede introducir como el resto de alimentos, a los 6 meses. Es aconsejable introducir el pan, la pasta y el arroz integrales, ya que son más ricos en nutrientes y fibras.

De modo que la leche materna y de fórmula se deben dar de manera exclusiva hasta los 6 meses. A partir de los 6 meses se pueden introducir los cereales, con o sin gluten, frutas, hortalizas, legumbres, huevos, carne y pescado, aceite de oliva y frutos secos chafados o molidos. A partir de los 12 meses se puede introducir la leche entera y yogur y queso tierno de vaca (aunque en pequeñas cantidades se permite a partir de los 9 o 10 meses). A partir de los 3 años se pueden introducir los sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos enteros, palomitas, granos de uva enteros, manzana o zanahoria cruda). Y en cuanto a alimentos superfluos (azúcar, miel, mermeladas, cacao y chocolate, flanes y postres lácteos, galletas, bollería, embutidos y charcutería), lo ideal es introducirlos cuanto más tarde y en menos cantidad, siempre a partir de los 12 meses4.

Asimismo hay que tener cuidado al introducir ciertos grupos de alimentos, ya que pueden ser perjudiciales para la salud de los lactantes, y estos son: verduras de hoja verde y los grandes pescados.

No se recomienda introducir las verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas y la borraja por su alto contenido en nitrato, ya que podría provocar en el bebé metahemoglobinemia, que se caracteriza por la reducción de la capacidad de transportar el oxígeno a los tejidos. Frecuentemente el cuadro clínico de esta patología se caracteriza inicialmente por cianosis cuando la cifra de metahemoglobina alcanza de un 20 a un 30% se acompaña de diarreas, taquicardia, cefalea, fatiga, lipotimias, náuseas, anorexia y vómitos, cuando esta cifra está entre el 55 y el 60% ocurren letargo y estupor; concentraciones mayores del 70% son mortales5.

Por otro lado, no se recomienda ofrecer pescados grandes como el atún rojo o el pez espada por su alto contenido en mercurio, ya que puede ser tóxico para el bebé.

No se ha demostrado que haya que introducir alimentos potencialmente alérgenos antes o después para disminuir la probabilidad de que aparezca una alergia. Algunos autores recomiendan que hay que introducir estos alimentos que suponen mayor riesgo durante 3 días consecutivos sin ofrecer ningún otro alimento nuevo más. Los alimentos considerados alérgenos son: leche de vaca, huevo, soja, trigo, crustáceos, frutas, cacahuetes y nueces, entre otros.

Uno de los métodos tradicionales para la introducción de alimentos, que terminará en el destete del lactante, es la preparación de verduras y carnes en purés.

Si lo que se quiere es conseguir que el bebé consiga autonomía a la hora de alimentarse antes, el método que habría que elegir es el Baby-led weaning, o alimentación guiada por el bebé. En este caso, es el niño el que la dirige y guía”, es decir, los padres ponen a su alcance los alimentos, siempre saludables y con la consistencia adecuada, y es el niño el que decide qué alimentos coger, comer y cuál es la cantidad que necesita. Siempre se ofrecerá lactancia materna o de fórmula. Debe prevalecer la calidad frente a la cantidad6,7.

Los requisitos para comenzar con este tipo de alimentación son:

  • Debe mostrar interés por la comida.
  • Debe mantenerse erguido solo y sin ayuda.
  • Debe saber mostrar saciedad y hambre con sus gestos.
  • No debe tener reflejo de extrusión8.

Algunos consejos útiles a seguir serían:

  • Probar los alimentos antes de ofrecerlos para asegurarte de que estén lo suficientemente blandos.
  • Asegúrate de ofrecer trozos grandes (más grandes que el puñito del bebé).
  • Asegúrate de que el bebé esté sentado correctamente al comer.
  • Nunca dejes al bebé alimentarse sin supervisión.
  • Sería recomendable realizar un curso de primeros auxilios.
  • Evita ofrecer alimentos pequeños y muy duros2.

Hay que prestar especial atención también a la cantidad de hierro, pero no debe haber problema si los padres están informados y ofrecen alimentos ricos en el mismo en todas las comidas. Son alimentos ricos en hierro: carnes, pescados y moluscos, en cuanto a alimentos de origen animal o hemo; legumbres, cereales, verduras y hortalizas, frutas, frutos secos y huevo, en cuanto a origen vegetal o no hemo. Para una mejor absorción de hierro se aconseja acompañarlos de un alimento rico en vitamina C, como brócoli, tomate, fresas, kiwi, sandía o melón8.

Uno de los miedos que conlleva el BLW es el riesgo de atragantamiento. Se ha demostrado que no hay diferencias significativas entre el riesgo de atragantamiento con un tipo de alimentación y otro1. Como hemos dicho, sería recomendable que los padres tuvieran formación en cuanto a primeros auxilios (tanto si se realiza alimentación tradicional como BLW y por el riesgo que sufren los niños por llevarse cualquier objeto a la boca). Podemos diferenciar entre arcada, atragantamiento y ahogo o asfixia.

Las arcadas podrán formar parte del proceso de aprendizaje de la alimentación y no ocurrirán exclusivamente con sólidos, sino que también podrán tener lugar al ofrecer papillas o purés. Cuando el bebé nota un trozo de alimento en la parte de detrás de la lengua comenzará a toser y a hacer movimientos con la misma para expulsarlo o devolverlo a la parte delantera de la boca. En estos casos lo recomendable es guardar la calma y evitar asustar al bebé.

El atragantamiento es la acción de atragantarse, lo que conlleva a un ahogamiento.

El ahogo o asfixia se refiere a cuando el flujo de aire se ve interrumpido por la presencia de un trozo de alimento (u objeto) que obstruye las vías respiratorias y que podría comprometer el mantenimiento de la respiración del bebé2.

Para llevar a cabo una óptima nutrición se debería utilizar el denominado “plato de Harvard”, donde los alimentos se reparten de la siguiente manera:

  • ½ plato verduras y frutas.
  • ¼ cereales integrales.
  • ¼ proteínas9.

Es de este modo como deberíamos de alimentarnos todos, tanto bebés, niños y adolescentes como adultos.

 

CONCLUSIONES

Por todo lo anteriormente mencionado, se debería proporcionar una comida de calidad, promover hábitos higiénicos, alimentarios y de comportamiento adecuados, potenciar la variedad y la identidad gastronómica de la zona y fomentar la identificación, el descubrimiento y la aceptación progresiva de los diferentes alimentos y platos, educando al niño en el placer de comer con moderación4.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gómez Fernández-Vegue, M. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. Comité de lactancia materna y comité de nutrición de la asociación española de pediatría. 2018.
  2. Llorca J, Gómez M. Sin dientes y a bocados. Valencia: Vergara 2018.
  3. Comunidad de Madrid. Alimentación del lactante y del niño de corta edad. Guías conjuntas de Patología Digestiva Pediátrica Atención Primaria-Especializada. 2019. Grupo de gastroenterología pediátrica Zona suroeste de Madrid.
  4. Generalitat de Catalunya. Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años). Agència de Salut Pública de Catalunya.
  5. Larios Ortiz, L. Metahemoglobinemia en niños: situación actual. Revista archivo médico de Camagüey. AMC v.13 n.3 Camagüey Mayo-jun 2009.
  6. Servicio Murciano de Salud. Hoja informativa para padres que han decidido alimentar a sus hijos con método baby-led weaning.
  7. Servicio Murciano de Salud. Alimentación Saludable en la infancia y adolescencia.
  8. Prat, B. Baby-led weaning. 1ª edición. Barcelona: Penguin Random House 2021.
  9. School of public health. Harvard T.H Chan. https://www.hsph.harvard.edu/ . https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/healthy-eating-plate/translations/spanish/