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Actualización en desnutrición del anciano. Grandes síndromes geriátricos.

15 diciembre 2021

AUTOR

  1. Sara Llamas Fernández. Enfermera Interna Residente en Geriatría, 1º año. Hospital Monte Naranco, Oviedo, Asturias.

 

RESUMEN

El envejecimiento es un proceso lleno de innumerables cambios básicos para la adaptación del individuo a los nuevos roles de la vida. Durante esta etapa, las capacidades del adulto mayor se ven reducidas, la actividad es menor y por ello se precisan menos aportes que en un estado más joven. Su adaptación y respuesta a los cambios externos disminuye, haciendo que el individuo se encuentre en un estado de mayor vulnerabilidad.

En este contexto, se hace fundamental diferenciar el deterioro natural del patológico. No todos los cambios que se presentan son producto del proceso de envejecimiento, sino que muchos de ellos desencadenan nuevas patologías que alteran la calidad de vida del anciano.

Los principales procesos patológicos se recogen en los denominados “Grandes Síndromes Geriátricos” esto es, todos aquellos cambios que dificultan la respuesta del anciano a los agentes estresantes. Uno de ellos es la desnutrición, objeto principal del estudio presentado. Un inadecuado estado nutricional puede desencadenar patologías fisiológicas e inmunológicas haciendo que la entrada de patógenos sea más fácil.

Se hace fundamental, por tanto, el desarrollo de una adecuada valoración geriátrica que permita una rápida detección del estado de Malnutrición y una aplicación ajustada del tratamiento. Para ello, se ha desarrollado una revisión bibliográfica con la última información publicada sobre la desnutrición en el adulto mayor en los últimos años, resumiendo las principales patologías que de ella se pueden derivar y priorizando la fase de prevención como punto clave.

A través de esta revisión se ha conseguido que todos aquellos usuarios que deseen prevenir/tratar el Gran Síndrome de la Desnutrición obtengan los datos más actualizados, con la mayor estructuración y claridad posible.

 

PALABRAS CLAVE

Anciano, desnutrición, estado nutricional, grandes síndromes geriátricos, prevención, salud bucal.

 

ABSTRACT

Aging is a process full of innumerable basic changes for the adaptation of the individual of the new life´s roles. During this stage, the older adult’s capacities are reduced, the activity is less and therefore fewer contributions are required than in a younger state. Their adaptation and response to external changes decreases, leaving the individual in a state of greater vulnerability.

In this context, it is essential to differentiate natural from pathological deterioration. Not all the changes are the product of the aging process, but many of them trigger new pathologies that alter the quality of life of elderly. The main pathological processes are included in the so-called “Major Geriatric Syndromes”, that is, all those changes that make it difficult for the elderly to respond to stressors. One of them is Malnutrition, the main object of the present study. An inadequate nutritional status can trigger physiological and immunological pathologies, making the pathogens’ entry.

Therefore, it is essential to develop an adequate geriatric assessments that allows a rapid detection of the state of malnutrition and an adjusted application of the treatment. For this, a bibliographic review has been developed with the latest information published on malnutrition in the elderly in recent years, summarizing the main pathologies that can be derived from it and prioritizing the prevention phase as a key point.

Through this review it has been achieved that all users who wish to prevent/ treat the Great Malnutrition Syndrome obtain the most up-to-date data, with the greatest possible structure and clarity.

 

KEY WORDS

Elderly, malnutrition, nutritional status, major geriatric syndromes, prevention, oral health.

 

INTRODUCCIÓN

La sociedad actual ha vivido una de las transformaciones demográficas más importantes de los últimos tiempos, basada principalmente en el alcance de un estado de envejecimiento con mayor rapidez y de mayor duración1. Esto es, el aumento de la esperanza de vida frente a una disminución de la calidad de los años vividos, aumentando la prevalencia de las principales enfermedades crónicas.

El conjunto de todos los cambios patológicos que se presentan durante el proceso de envejecimiento son conocidos como los “Grandes Síndromes Geriátricos”. Éstos, se definen como una entidad patológica de causa multifactorial desarrollada durante el envejecimiento, que reflejan la dificultad del ser para responder a los agentes estresantes externos2. Se presentan muy frecuentemente, son de carácter sindrómico y generan estados de dependencia, disminuyendo así la calidad de vida del anciano.

Se les conoce comúnmente como los “Gigantes de la Geriatría” (Bernard Isaacs, 1975)3. Se resumen en un total de 10 grupos: Fragilidad, Caídas, Deterioro Funcional, Inmovilidad, Incontinencia urinaria, Úlceras por presión, Deterioro cognitivo, Polifarmacia, Síndrome Confusional Agudo y Desnutrición3. En base al estudio presentado, se ha decidido profundizar en el Síndrome de Desnutrición, radicando la decisión en que la nutrición es una de las bases fundamentales para el mantenimiento de una calidad óptima de vida del anciano, tanto a nivel físico, mental y social.

Para alcanzar este estado de completo bienestar a través de la nutrición, se deben realizar numerosos cambios en la misma. Uno de ellos se encuentra en el gasto metabólico, pues este disminuye, haciendo que los aportes energéticos también debían hacerlo2. Es, por tanto, fundamental consumir de manera adecuada los nutrientes esenciales. Un aporte insuficiente puede producir un estado de fragilidad en el individuo, haciendo que su respuesta a los agentes externos se vea deteriorada, abriendo las puertas para la entrada de patologías fulminantes.

De esta manera, se hace esencial diferenciar los límites de lo normal y lo patológico en el envejecimiento; La vejez conlleva la pérdida de ciertas capacidades y la adaptación a nuevos roles de menor actuación, sin embargo, todos aquellos cambios que puedan poner en compromiso la calidad de vida del anciano se deben considerar como parte de un envejecimiento patológico.

Un estado de desnutrición puede acelerar este tipo de envejecimiento comprometiendo el nivel de salud del adulto mayor, ya sea a través de alteraciones bucales, en la fuerza física, en el sueño o incluso en el estado mental y cognitivo3.

Aplicar un adecuado tratamiento en la desnutrición puede evitar lesiones secundarias de mayor gasto sanitario, asegurando un bienestar total en el proceso de envejecimiento. Se deduce como fin sanitario la prevención de los Grandes Síndromes Geriátricos a nivel intrahospitalario y la educación para la Salud en el ámbito domiciliario. Se hace fundamental el desarrollo de una adecuada valoración integral ya que la prevención radica en el conocimiento.

 

OBJETIVOS

El objetivo que persigue este estudio es, por tanto, presentar toda información actualizada acerca de los Grandes Síndromes Geriátricos, en este caso, centrándose en la Desnutrición. Se busca aclarar qué es, cómo se diagnostica, los efectos que desencadena en la salud del anciano y su principal tratamiento y prevención.

 

MÉTODO DE ESTUDIO

El proceso de tratamiento y/o prevención de los Grandes Síndromes Geriátricos requiere que se tenga una base acerca del conocimiento de los mismos: qué son, cuáles son, a quién afectan, porqué aparecen y cómo aparecen.

Para conseguir esta base, se ha desarrollado una revisión bibliográfica, la cual ha recogido la información publicada acerca de los Síndromes durante los últimos años, más concretamente el Síndrome de la Desnutrición, tema central del estudio.

El método de desarrollo del estudio ha consistido en la recopilación de información utilizando como bases de datos principales Scielo, Dialnet, Medigraphic y Google Académico. Las palabras Tesauro utilizadas han sido: Síndromes Geriátricos, Desnutrición, anciano, enfermedad, efectos y actualización. Como población diana se ha utilizado al adulto mayor, y como principal Síndrome a desarrollar la Desnutrición. Las publicaciones incluidas tienen una antigüedad máxima de 4 años.

Se presenta la información seleccionada de manera resumida, estructurada y aclaratoria, cumpliendo con el protocolo de desarrollo de una revisión bibliográfica.

Criterios de Inclusión:

Se han incluido aquellos estudios publicados desde 2017 los cuales se centrarán en la población anciana y en la desnutrición como patología principal. Los idiomas de publicación aceptados han sido el inglés, el portugués y el castellano. Se han recogido, por tanto, aquellas publicaciones que permitieran el alcance del objetivo principal de la revisión bibliográfica presentada.

Por el contrario, se han excluido el resto de idiomas, las publicaciones centradas en los otros Síndromes Geriátricos y las que no cumplieran el criterio del tiempo.

Objetivo principal:

El objetivo principal que ha perseguido esta revisión bibliográfica ha sido la actualización del conocimiento de la desnutrición en la población geriátrica.

Objetivos de segunda línea:

Otros objetivos que han sido buscados en el estudio son:

  1. Presentar la definición principal de los Grandes Síndromes Geriátricos.
  2. Enumerar los diferentes efectos clínicos que produce la desnutrición en el adulto mayor.
  3. Elegir el método diagnóstico más adecuado para detectar el estado nutricional inadecuado en la población geriátrica.
  4. Presentar el tratamiento más adecuado ante la desnutrición, recalcando la importancia de la Prevención de los Grandes Síndromes.

 

RESULTADOS

Se ha analizado la información publicada en los diferentes estudios incluidos en la revisión bibliográfica desarrollada, obteniendo datos suficientes para el alcance de los objetivos establecidos.

Inicialmente, ha de presentarse qué son los Síndromes Geriátricos, base del estudio planteado. Para ello, se ha recogido la definición propuesta por Pablo Jorge Landi en su artículo “Introducción a la Geriatría. Síndromes Geriátricos”, el cual considera estos Síndromes como una caja de Pandora de situaciones de discapacidad, formando un foco fundamental donde centrar las medidas de prevención3.

Éstos Síndromes se dividen en un total de 10 bloques (Fragilidad, Caídas, Deterioro Funcional, Inmovilidad, Incontinencia urinaria, Úlceras por presión, Deterioro cognitivo, Polifarmacia, Síndrome Confusional Agudo y Desnutrición). El estudio desarrollado se ha centrado principalmente en la actualización del conocimiento de la desnutrición. De esta manera, se ha seleccionado como definición actual de Estado Nutricional la utilizada por Yusnier Lázaro Díaz en su estudio basado en la valoración del impacto del envejecimiento, la cual presenta el Estado Nutricional como un conjunto de implicaciones clínicas modificadas negativamente por el paso de los años, el estilo de vida y las relaciones sociales4.

Las investigaciones incluidas han demostrado que para la realización de una correcta valoración y diagnóstico del Estado Nutricional se precisa el uso de diferentes herramientas de cribado centradas en el desarrollo de cuestionarios, principalmente el MNA (Mini Nutritional Assessment) o EAT 1011 (Eat Assessment Tool). La recogida de datos antropométricos se ha llevado a cabo principalmente con el IMC (Índice de Masa Corporal), además de la medición de las circunferencias braquiales y/o pantorrilla.

El estudio “Impacto del envejecimiento sobre el estado nutricional funcional y la polifarmacia en ancianos hospitalizados” ha conseguido demostrar una relación negativa del IMC con la edad. Esto es a consecuencia de una disminución de la estatura, masa magra y agua producida durante el envejecimiento, que conlleva a un cuadro de fragilidad producido por la pérdida de peso y masa muscular4.

De esta investigación se ha podido derivar a la idea de asociación de la desnutrición con nuevos cuadros patológicos, los cuales alteran la calidad de vida del anciano. Además, se ha comprobado que la asociación es bidireccional, es decir, la desnutrición puede producir nuevas patologías o bien, las nuevas patologías pueden desencadenar el estado de desnutrición.

Un ejemplo de esta asociación bidireccional se ha encontrado en el estudio desarrollado por la doctora Maureen Clausell Ruiz, en el Congreso Internacional de Estomatología 2020, el cual avala la asociación entre las enfermedades dentales y la desnutrición, destacando como enfermedad principal la caries1. Algunas de las alteraciones que favorecen la aparición de la caries son la disminución de la protección del flujo salival o la exposición a múltiples medicamentos. La asociación se puede presentar bidireccional, pues un estado de desnutrición puede afectar la actividad del sistema inmune haciendo más sensible al anciano a la infección bucal o bien, una inadecuada salud bucal puede disminuir el apetito/ingesta alimenticia, alterando el Estado Nutricional. La ausencia de dientes o el uso de prótesis mal ajustadas hace que el adulto mayor pierda interés en la masticación que, unido a la disminución de la percepción sensorial (textura, olor, sabor…) aumenta la tendencia a la desnutrición1. En esta línea, es importante destacar que la pérdida de piezas dentales hace que se deba modificar la gama de alimentos consumibles para el anciano, viéndose afectado principalmente el aporte proteico.

Otra de las patologías que se ha visto asociada con la desnutrición es la Sarcopenia. Ésta, se define como un cambio en la composición corporal con el que se produce un deterioro de la función muscular y una reducción de la masa muscular6. Un mayor número de pacientes con diagnóstico de Sarcopenia se han clasificado como en riesgo de desnutrición o desnutrido6. En el estudio presentado por la Revista de Nutrición Hospitalaria el cual se ha desarrollado en una población geriátrica consumista del sistema de Atención Primaria de salud ha podido avalar la asociación del Estado Nutricional inadecuado con la presencia de Sarcopenia. Para ello, se ha visto que el 10,8% de los ancianos estudiados tenían un estado de bajo peso determinado por el IMC y que de éstos el 75% presentaban el diagnóstico de Sarcopenia.

Con estas nuevas patologías surgidas, se justifica la importancia del análisis de los diferentes cambios clínicos que se pueden sufrir. Sin embargo, éstos no sólo afectan de manera externa o física en el adulto mayor, sino que también pueden enlazar con otro tipo de alteraciones internas, principalmente funcionales, como es la disfagia. Ésta es definida como la dificultad sentida por el paciente con el paso del bolo alimenticio desde la boca hasta el estómago5. El estudio observacional transversal desarrollado con un total de 31 sujetos pertenecientes a la población institucionalizada en Huéscar (Granada) ha justificado esta unión desnutrición-disfagia. Para ello, ha seleccionado una población diana de personas de 65 años o más con una puntuación Barthel de 40 o más, y ha utilizado como criterio diagnóstico el IMC y las circunferencias braquiales y de pantorrilla. La valoración de la disfagia se ha llevado a cabo con el sistema de despistaje EAT 1011 (Eat Assessment Tool-10) y la del riesgo nutricional con el MNA20. Los datos concluidos han demostrado que la disfagia puede producir un empeoramiento del estado nutricional y de la calidad de vida del anciano al dificultar el proceso de alimentación5.

Siguiendo la línea de las patologías funcionales se ha añadido la Xerostomía, conocida como la sensación de “sequedad de boca”. El análisis de regresión logística desarrollado en el estudio publicado en la Revista Odontológica Mexicana ha demostrado la asociación significativa entre la Xerostomía y las alteraciones nutricionales. Esto se ha conseguido a través de la recogida de datos como la sensación de sequedad en la boca corroborada posteriormente por el examen físico, la pérdida de peso, la desnutrición, las caídas y el uso de prótesis dental en un total 264 personas de 60 años o más8. Los datos obtenidos han corroborado que la presencia de Xerostomía se eleva si hay presente algún Síndrome Geriátrico como es la desnutrición. Se ha visto dentro de la población diana estudiada que 39 de ellos han tenido pérdida de peso durante el último año, los cuales el 49% han presentado el diagnóstico de Xerostomía.

Se puede llegar a la conclusión de que uno de los elementos clave de la salud en general es la salud oral. Esto deriva en una correcta evaluación del estado de nutrición a través del DNA (Detección de desnutrición en adultos mayores) como método de cribaje principal.

Todos estos cambios físicos y funcionales surgidos en la población geriátrica a causa de la presencia del Gran Síndrome Geriátrico evaluado se pueden ver aumentados si se asocian con otros parámetros negativos presentes en la población seleccionada. De esta manera, la Revista interdisciplinar ha publicado un estudio desarrollado por el Centro Universitario Uninovafapi que busca valorar los factores asociados al estado nutricional del adulto y anciano. Sus resultados han demostrado que se puede presentar mayor riesgo nutricional si se asocia con los parámetros del sexo (predominando en el femenino), el bajo nivel de educación y el bajo número de ingresos. Esto es así puesto que las personas con menos facilidad de recursos tienen mayores dificultades para el acceso a una buena alimentación7.

El desarrollo de una valoración geriátrica integral se convierte, por tanto, en el objetivo principal en el trato con el paciente anciano. Como se ha podido comprobar, todos los elementos de salud pueden llegar a realizar simbiosis entre sí, dando lugar a la aparición de nuevas patologías inesperadas, que alteran el bienestar del anciano, su calidad de vida y de la familia, y elevan el gasto sanitario, tanto a nivel del número de profesionales como de recursos materiales. Con los datos presentados se puede concluir que un Gran Síndrome surge de dejar enfermedades sin prevenir y resolver, finalizando en una relación retroactiva Síndrome – alteraciones clínicas – patología.

 

DISCUSIÓN

Los Grandes Síndromes Geriátricos son las enfermedades con mayor nivel de comorbilidad en el paciente geriátrico; su asociación con otras patologías y la aparición nuevas alteraciones clínicas es evidente, reduciendo el nivel de vida del anciano y aumentando significativamente los gastos sanitarios.

La esperanza de vida de la sociedad actual ha aumentado, sin embargo, es fundamental la valoración del AVAC (Años de Vida Ajustados a Calidad). Se hace necesario que se asegure un bienestar físico y mental del adulto mayor durante esos años conseguidos, con el fin de obtener un envejecimiento activo.

Para conseguir este tipo de envejecimiento, el primer paso radica en la prevención de los Grandes Síndromes. Se deben aplicar las distintas herramientas de valoración geriátrica Integral, tanto a nivel físico, mental y social9. Si nos centramos en el Gran Síndrome de la Desnutrición, las herramientas más utilizadas son los test como MNA y EAT1011. La recogida de datos se obtiene a través del examen físico, las medidas antropométricas y el cálculo del IMC. El objetivo final que se persigue es conocer el nivel de riesgo de desnutrición al que se encuentra sometido el adulto mayor, y aplicar las medidas preventivas más adecuadas, desarrollando una intervención nutricional individualizada, permitiendo así el restablecimiento de las funciones corporales9.

En el caso de presentar un estado de desnutrición establecido, se requerirá la aplicación de un tratamiento rápido y eficaz. Es de gran importancia el desarrollo de un hábito dietético saludable, con énfasis en aquellos alimentos “protectores” de la salud orobucodental del paciente geriátrico10. Además, se deben valorar los métodos de preparación, cocinado y consumo de los alimentos, suministrando los nutrientes deficitarios a través de una dieta individualizada, ajustada a las dificultades funcionales y cognitivas de cada uno de los pacientes, y analizando la adaptación del anciano a la misma. El aporte hídrico también deberá ser reevaluado, insistiendo en el consumo de agua, cuyo umbral de percepción en el anciano se ve aumentado, disminuyendo la sensación de sed. Su relación es, por tanto, inversamente proporcional.

Finalmente, se enfatiza la asociación de los hábitos dietéticos con el desarrollo de un ejercicio físico adecuado a las necesidades y capacidades del anciano, previniendo otros de los Grandes Síndromes Geriátricos como son las caídas o el deterioro de la movilidad3.

 

CONCLUSIONES

La población envejecida es predominante en la sociedad actual. Su esperanza de vida se ha visto aumentada, sin haber tenido en consideración el nivel de calidad de estos años conseguidos. La presencia de enfermedades crónicas en el adulto mayor se hace visible, predominando aquellos conocidos como Grandes Síndromes Geriátricos, fruto del mayor gasto sanitario orientado a la población geriátrica. El estilo de vida en el anciano se ve reducido, haciendo que su bienestar disminuya en sus últimas experiencias de vida, obligándole a centrar sus pensamientos en la enfermedad y no en la salud. Se hace indispensable la valoración geriátrica integral, permitiendo detectar con la mayor brevedad posible la presencia estos síndromes en el anciano, previniendo lo máximo posible la aparición de nuevas alteraciones clínicas.

Es de gran importancia destacar la relación bidireccional que se desarrolla entre las enfermedades crónicas y las alteraciones clínicas anteriormente mencionadas, pues ambas pueden desencadenar una en la otra, se unen y potencian el nivel de morbilidad del anciano. Esto, justifica la integralidad en el abordaje del paciente geriátrico, pues todos sus ámbitos pueden verse afectados por la enfermedad.

El eje central del sistema sanitario radica en la prevención, mejora la salud pública y reduce los costos de intervenciones secundarias. El sanitario debe visibilizar aquello que no se produce gracias a la prevención, reduciendo la actuación de lo que ya se ha producido y no ha sido evitado.

 

BIBLIOGRAFÍA

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