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Actividad física en la vejez. Envejecimiento activo.

28 noviembre 2021

AUTORES

  1. Nora Miranda Cebrián. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  2. Aránzazu Salas García. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  3. Gema Gasca Tizne. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. Belén Pes Rey, Enfermera Hospital de Jaca, Huesca.
  5. Ángeles Reyes López. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  6. Pilar Martínez Sampedro. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.

 

RESUMEN

La actividad física es importante para favorecer la movilidad y evitar enfermedades asociadas al sedentarismo. Fomentar este ejercicio físico es importante a cualquier edad, pero en la vejez, lo es mucho más, ya que de ello depende en gran parte la autonomía, la independencia de la persona y el estado de ánimo.

Es papel fundamental de los profesionales sanitarios fomentar el envejecimiento activo y saludable, proponer intervenciones para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad en las personas mayores.

 

PALABRAS CLAVE

Actividad física, anciano, envejecimiento saludable.

 

ABSTRACT

Physical activity is important to promote mobility and avoid diseases associated with a sedentary lifestyle. Encouraging this physical exercise is important at any age, but in old age, it is much more so, since the autonomy, the independence of the person and the state of mind depend largely on it.
It is a fundamental role of health professionals to promote active and healthy aging, to propose interventions for the promotion of health and the prevention of disease in the elderly.

 

KEY WORDS

Motor activity, aged, healthy aging.

 

INTRODUCCIÓN

Debido a que el número de personas mayores en España se incrementa, se ha demostrado que el envejecimiento activo es clave para conseguir una población mayor sana, la promoción de actividad física regular es una de las principales estrategias no farmacológicas con la que cuentan las instituciones.

El envejecimiento activo o envejecimiento saludable es un concepto reciente, definido en 1999 por la Organización Mundial de la Salud como “proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”.

Por otro lado, define la actividad física como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía” 1.

Hay una gama amplia de actividades y movimientos para las personas mayores que incluyen actividades cotidianas, tales como caminar de forma regular y rítmica, ir en bicicleta, realizar trabajos de jardinería, tareas domésticas o baile.

El ejercicio también es un tipo de actividad física, y se refiere a movimientos corporales planificados, estructurados y repetitivos, con el fin de mejorar o mantener los aspectos de la salud física 2.

Toda persona debería tener la oportunidad de participar en actividades físicas, independientemente de su edad. El grado y el esfuerzo de la actividad física recomendada deben adaptarse a las capacidades y condiciones de cada individuo.

Existen múltiples datos sobre los beneficios de la actividad física. Aumentarla después de los 65 años tiene un impacto positivo notable sobre el bienestar general. La actividad física regular puede reducir e inclusive prevenir diversas disminuciones funcionales asociadas con el envejecimiento 3.

La falta de actividad física se ha convertido en uno de los principales problemas para la salud pública en los países europeos, tendencia que sigue nuestro país, con ello aumenta el riesgo de padecer: sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes4.

 

Efectos beneficiosos de la actividad física en los adultos mayores 5 :

  • Mejora de la condición cardiovascular y respiratoria.
  • Refuerzo de la musculatura y de la densidad ósea.
  • Ralentización de la disminución del equilibrio y de la coordinación motora, disminuyendo el riesgo de sufrir una caída.
  • Mejoría de la memoria, atención y concentración. Menor riesgo de sufrir deterioro cognitivo ya que favorece la irrigación cerebral y evita la degeneración neuronal.
  • Mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad, el miedo y la soledad. Aumenta la confianza en uno mismo y disminuye los trastornos del sueño.
  • Mejora las relaciones sociales ya que permite conocer a otras personas.

Todo ello proporciona una mejora global en la persona y le ofrece una vida más larga, libre de enfermedades y de discapacidad. Y con ello una disminución del gasto económico social.

Los factores asociados a la adherencia al ejercicio en las personas mayores son 6:

  • Los mayores de clases más altas practican más ejercicio.
  • Aquellos que han ido más a la escuela tienen índices más elevados de práctica física.
  • Existe una relación entre pasado activo y posterior práctica de mayor.
  • Las influencias sociales y familiares están asociadas a la adherencia al ejercicio.

Hay varios estudios que encuentran problemas en la medición de la actividad física, especialmente en la población mayor. Se ve limitado el conocimiento sobre la participación en este tipo de actividades y, además, también limitan el conocimiento de las consecuencias que tienen los estilos de vida activos sobre la salud 7,8.

Por todo ello es necesario analizar estudios que vayan clarificando y solventando estos problemas para conocer con exactitud la actividad física que realizan las personas mayores, su modo, intensidad, frecuencia y duración.

 

OBJETIVO

El objetivo de este trabajo es centrarnos en la revisión de varios estudios donde se muestran los beneficios que hemos nombrado anteriormente y otros datos nuevos (frecuencia, rango de edades, grupos que realizan actividad…) y su relación con la vejez.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La actividad y la participación tienen efectos positivos en la salud y en la calidad de vida. Es importante en el proceso de transición desde la vida laboral a la jubilación en el desarrollo personal y de integración social 9.

En general la mayor participación de las personas mayores es en actividades de ocio que no exigen esfuerzo intelectual o conciencia social. Si se consideran las actividades más importantes en la vida cotidiana de los distintos tramos de edad, las actividades deportivas no son de las más relevantes.

Participar permite la consecución de objetivos concretos, y proporciona un sentimiento de competencia que refuerza la autoconfianza y motivación para seguir participando en dichas actividades y así permanecer “activo”.

Podríamos definir la felicidad como un resultado en la evaluación del bienestar subjetivo caracterizado por un balance positivo de la vida. El bienestar subjetivo tiene dos variables: factores sociodemográficos (edad, género, raza, estatus marital, relaciones familiares, relaciones sociales, situación laboral, estado de salud) y factores psicosociales (optimismo, estrategias de afrontamiento, autoestima, autoeficacia, control percibido) 10.

Las variables psicosociales son la mayor fuente de variabilidad en relación con el bienestar subjetivo.

 

Los principales predictores de bienestar subjetivo en la adultez tardía son la satisfacción con el estado de salud, el estatus marital, las relaciones sociales, la satisfacción de las necesidades básicas, las habilidades personales, la autoeficacia y el ocio activo.

La práctica de actividad física por parte de los mayores de 65 años se ha relacionado con una mayor calidad de vida. El sedentarismo se ha relacionado con una disminución de sus capacidades físicas, cognitivas y psicológicas.

No es hasta la década de los ochenta y, especialmente, desde finales de los noventa, cuando comenzaron a realizarse investigaciones sobre la incidencia del ciclo de vida y de los factores sociales, en la práctica de actividad física de las personas mayores; siendo todavía muy escasos los estudios específicos, empíricos o no, sobre los procesos de socialización y actividad física en las personas mayores 11.

Se cree que los procesos de la vida humana (experiencias pasadas y estilos de vida, entre otros), condicionan las actuaciones futuras de la actividad física.

Por otro lado, el apoyo social es de gran importancia para la realización de actividad física entre las personas mayores, además de la información y el conocimiento de la oferta de estas actividades.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los mayores de 65 años son los que representan en mayor porcentaje de personas en actividades deportivas. Ni siquiera el tramo de edad más joven (menos de 25 años) supera a las personas mayores.

Cabe pensar que aunque haya más personas mayores vinculadas a actividades deportivas, el tiempo dedicado no tiene por qué ser superior.

También se destaca que los hombres son los que más actividad realizan (38,5%) frente a las mujeres (21,2%). El tramo de edad más proclive a la actividad es el de 65-69 años, mientras que los menores son de 35-44 años y de 75 años en adelante.

Respecto a la intensidad del ejercicio, el 40% es ejercicio físico ligero, mientras que el 31,1% es actividad moderada.

La diferencia entre la duración del ejercicio es de 20 minutos entre hombres y mujeres, siendo ellos lo que más realizan.

Se han analizado datos sobre la felicidad actual y la pasada, siendo superior ésta última, que se asocia a pérdidas de pareja o de salud.

Se destaca que es mayor la felicidad en aquellos que realizan actualmente algún tipo de actividad física.

Los datos que obtenemos son:

  • Los mayores que en la actualidad realizan actividad física son más felices que aquellos que la han realizado sólo en el pasado, nunca o siempre.
  • Aquellas personas que siempre han realizado actividad física o aquellas que han comenzado a hacerla a partir de los 65 años son más felices que aquellos que la abandonaron en la vejez.
  • No haber realizado nunca actividad física está relacionado con menores niveles de felicidad actual que haberla realizado en algún momento de la vida o mantenerla.

Las personas felices viven más y son más autónomas que las personas infelices.

La mejora de la condición física, las habilidades de autonomía, la autoeficacia y las estrategias de afrontamiento podrían ser algunos de los productos de la actividad física más beneficiosos para un envejecimiento con bienestar subjetivo.

En el artículo de la Revista de Sociología 11, se realiza un estudio clasificando a las personas mayores en función del grado de realización de actividad física y el interés en practicar alguna actividad. En ella, el 16,3% de los mayores practican alguna actividad física o deportiva; un 25,2% son no practicantes deportivos, pero les gustaría realizar alguna actividad; 58,4% son no practicantes y no están interesados.

 

Se han encontrado relaciones significativas entre las posiciones ocupacionales y culturales del mayor, con la práctica de actividad física: a mayor nivel de estudios terminados o mayor estatus ocupacional, se observan mayores tasas de ejercicio físico.

Unos elevados capitales o posiciones sociales durante la vejez parecen incrementar las probabilidades de que incorporen a sus hábitos y estilos de vida la actividad.

Puede observarse que las personas mayores actualmente practicantes crecieron entre agentes y medios de socialización en los que la práctica de la actividad física era mucho más habitual que los mayores que ni practican, ni desean hacerlo.

Por otro lado, hay relaciones significativas entre la práctica en la niñez con la demanda en la vejez.

El primer artículo de Herranz Aguayo, Lirio Castro, Portal Martínez y Arias Fernández tiene datos mucho más fiables ya que se han extraído de múltiples fuentes oficiales como: Cifras Oficiales de Población. Explotación Estadística del Padrón a 1 de Enero de 2012. Instituto Nacional de Estadística. 2013; Encuesta Nacional de Salud 2006. Instituto Nacional de Estadística y Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. 2008; Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010. Instituto Nacional de Estadística. 2011.; e Informe 2010. Las Personas Mayores en España. Datos estadísticos nacionales. Observatorio de Personas Mayores del Imserso. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

En el segundo estudio de Bohórquez, Lorenzo y García, se observan limitaciones como es el tamaño de la muestra (36 hombres y 68 mujeres), y la diferencia en número entre ambos sexos.

Además lo considero más ambiguo ya que algunos participantes tuvieron problemas a la hora de cumplimentar las encuestas, ya que dado a su edad muchos presentaban dificultades en la comprensión de las mismas.

 

Por último, el artículo de Martínez del Castillo, Jimenez-Beatty, Graupera y Rodríguez, también es de gran fiabilidad dado el gran tamaño de la muestra y con ello, la cantidad de información que proporciona.

Todos estos datos me sugieren investigar más profundamente las diferentes maneras que hay de fomentar el ejercicio físico, no solo en las personas mayores sino desde la niñez ya que es la clave para que cuando pasen los 65 años sigan con esta actividad física.

Por otro lado, se debería analizar más a fondo las diferencias que hay entre hombres y mujeres, ya que este estudio analiza una población anciana con una cultura en la que la mujer es la que se dedica a realizar las tareas del hogar y está mucho más en casa. Considero que, dado que en las nuevas generaciones la mujer no tiene una labor tan marcada en el hogar, es posible que estos datos varíen con el paso del tiempo, ya que salen más y realizan más actividades culturales y de ocio. Por ello, se involucran más en este tipo de actividades.

 

CONCLUSIONES

Los servicios de Atención Primaria son los lugares más visitados por las personas mayores. La consulta de enfermería junto con la del médico de familia es el mejor lugar para poder hacer hincapié en el fomento de la actividad física.

Se debe proporcionar y enseñar actividades físicas gratuitas a esta población, ya que como hemos nombrado anteriormente, la situación económica y la posición social hacen que muchas personas no se planteen comenzar ejercicio físico por el coste que esto supone.

Realizar talleres para que las personas mayores que hacen ejercicio físico expliquen a los demás su experiencia y como les ha ayudado no solo en el ámbito físico o en la prevención de enfermedades, sino también en el psicológico.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. OMS. Actividad física. Disponible en: http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/
  2. Guía regional para la promoción de la actividad física. Promover un estilo de vida para las personas adultas mayores. 2002. Organización Panamericana de salud.
  3. OMS. La actividad física en los adultos mayores. Disponible en: http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_olderadults/es/
  4. Imserso. Actividad física. Capítulo 6. Disponible en: http://www.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/lbea_c6.pdf
  5. Coll Planas L, Domenènch Pou S, Salvà Casanovas A. Envejecimiento saludable. Información y consejos para promover la actividad física entre las personas mayores. Institut de l’Envelliment de la Universitat Autònoma de Barcelona. 2009.
  6. Rhodes RE, Martin AD, Tauton JE, Rhodes EC, Donnelly M, Elliot J. Factors associated with exercise adherence among older adults: an individual perspective. Sports medicine. 2009. nº 28(6), pp. 397-411.
  7. Starling RD. Energy expenditure and aging: effects of physical activity. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2001;11 Suppl:S208-17.
  8. Dipietro L, Caspersen CJ, Ostfeld AM, Nadel ER. A survey for assessing physical activity among older adults. Med Sci Sports Exerc. 1993;25:628-42.
  9. Herranz Aguayo I, Lirio Castro J, Portal Martínez E, Arias Fernández E. La actividad física como elemento de participación y calidad de vida en las personas mayores. Escritos de Psicología. 2013. Vol. 6 nº2. Pp 13-19.
  10. Bohórquez MR, Lorenzo M, García AJ. Felicidad y actividad física en personas mayores. Escritos de Psicología. 2013. Vol. 6 nº2. Pp 6-12.
  11. Martínez del Castillo J, Jimenez-Beatty JE, Graupera JL, Rodriguez ML. Condiciones de vida, socialización y actividad física en la vejez. Revista de Sociología. 2006, Vol.64, nº44. pp. 39-62.